Hola,
hoy les vengo a contar un poco de lo que hice estos días que no pude escribir,
pues bien rentamos (mi familia y yo) una casa con piscina para
relajarnos de determinadas presiones que, como supongo saben, llegan a presentarse en la rutina del día a día. Bueno seguramente muchos deben pensar “Bueno,
y ¿a qué se debe el título de esta entrada? ¿acaso tan mal fueron las cosas?” La respuesta es que pese a los
problemas o quejas que ocurrieron antes de irnos y cuando llegamos, todo valió
la pena debido a la criatura más adorable que pude haber conocido en el viaje…
Y de ahí el título de mi nota, pero para que ustedes no se queden con la duda y
puedan apreciar de lo que les hablo, les dejo este video y espero esta pequeña
entrada fuera de su agrado.
Espero mi actitud no les resulte empalagosa, es sólo que me cuesta medir mis emociones, por eso cuando soy muy feliz no puedo evitar demostrarlo.
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