Hola,
lectores, el día de hoy les comparto una historia que inicie hace tiempo y que
hoy me decidí a publicar. Iré subiendo pedazos de esta historia dividida en
partes (ya que esta extensa y honestamente aún no la termino xD) espero les
agrade, esta historia tiene un proyecto muy importante para mí a futuro, ya que
junto a mi hermano haremos 2 versiones de esta historia. Por lo pronto también
me gustaría avisarles que planeo subir tanto esta historia como otras tantas que
considero pueden gustarles. Así que cada semana subiré un pedazo de cada
historia y al final decidiré cual subiré hasta el final.
Épocas difíciles asolaban por los reinos en ese entonces, enfermedades
y guerras eran la maldición que por sus acciones cargaban muchos de la
raza élfica y ni siquiera el dios Ilersis podía ayudarles.
Los primeros nacidos, la raza de los elfos, como consecuencia a su
arrogancia por sobre los demás hijos del gran Dios y debido en gran medida
a la semilla maligna que el oscuro Mirsec había plantado en sus
corazones, el caos logró reinar sobre ellos trayéndoles desgracia y una
predicción del anciano oráculo “En estas tierras la perdición surgirá y se
apropiará de nuestro mundo, será ahí cuando la oscuridad nos consuma y el
olvido nos oculte del exterior; no obstante, hay una salvación y esa salvación
recae en aquel hijo que el Rey pueda engendrar”.
El soberano de esas tierras, Danlhor el magnífico,
grande entre los grandes señores del norte, se encontraba en una
exhaustiva guerra en contra de los Drows (seres semejantes a los
elfos a excepción de su tono de piel, oscura, sus cabellos plateados y sus
dioses sangrientos) del otro lado de la montaña filosa, cuando uno
de los mensajeros enviado por la reina le alerto sobre el destino que parecía
haberse forjado frente a sus ojos y en torno a su heredero.
Semejante noticia lo perturbo en lo profundo de su corazón, no poseía
heredero alguno debido a que creían que su mujer, la reina, era estéril,
ya que durante sus primeros años de matrimonio, no recibieron el regalo de ser
bendecidos con un hijo. No obstante, ahora más que nunca era imprescindible que
él tuviese por lo menos un heredero en caso de que falleciera en batalla,
el pueblo necesitaba creer que habría esperanzas aún sin Danlhor, esa era
su misión principal como representante del pueblo. Siguiendo esta manera de
pensar, intentó junto a su esposa la tan ansiada bendición, pero al ver que no
ocurría, el Rey no tuvo más remedio que hacer aquello que fuera necesario para
dar un heredero.
Un buen día siguiendo el consejo de sus hombres de confianza, se
acostó con la hermana de la reina debido al linaje y alianza entre ambas
casas. La reina sufrió amargamente por aquella decisión, no obstante guardó
silencio y un odio interno en ella creció hacia su hermana e hijo no
nato. El día del alumbramiento se reveló ante los elfos que en
realidad habían nacido 2 herederos, sin embargo al ser uno de ellos mujer, era
claro que el hijo varón del rey sería quién ascendería al trono. Se pactó que
ambos bebés viviesen en una cueva oculta junto a su madre hasta la edad de 3
años mientras la guerra continuase, por tanto se encomendó
a 5 guerreros el cuidado de la madre y sus hijos. Cada día los guerreros encubiertos les
traían ropa, agua, alimento y protección; incluso el rey les
visitaba en la noche, disfrazado de soldado cuando la guerra parecía
apaciguarse. Para infortunio del rey y del reino, uno de los guerreros de
entre la guardia real le vendió al ejército de
los Drows la información sobre los bebés a un
inimaginable elevado precio…
Cuando el cumpleaños número 3 de los pequeños se aproximaba, ocurrieron varios
eventos que obstruyeron con una posible solución al problema. Esa mañana
los guardias se retrasaron en ir a la cueva por las envestidas del enemigo,
debido a eso la madre de los niños salió de la cueva por un poco de agua
dejando a los pequeños ocultos bajo unas cuantas mantas.
-Esperen aquí hasta que vuelva.
Los Drows contrataron humanos asesinos para matar a quién se
atravesara en su camino y robar a los bebés, pero justo cuando se acercaban a
la cueva, la niña elfa vio una mariposa que le llamó la atención y salió a
trompicones de la cueva persiguiendo al pequeño insecto. De su hermano no se
supo más pues esa es otra historia que por ahora no es necesario contar. Su
madre al encontrar algunos guardias muertos cerca de la cueva, se precipitó al
interior de esta y al no encontrar a sus pequeños pensó que lo más prudente
sería avisarle al rey, así que presurosa corrió con gran desesperación hacia el
castillo sin importarle ni siquiera su propia vida. Logró que los soldados la
protegieran y la dejaran entrar, pero en cuanto su hermana la vio, le detuvo el
paso impidiéndole ver al rey por más que su hermana le rogase y le contase
sobre su desventura. La reina estaba enferma de celos y la mando a las
mazmorras a que aprendiera su lección.
-Era mío, Lesia, por compromiso siempre lo fue, el me ama a
mí!

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